¡Voluntaria del año!

¡Voluntaria del año!

domingo, noviembre 4th, 2018


La Doctora Sarah Israel es una trabajadora social americana, madre de una niña de 29 años con discapacidad intelectual y de desarrollo. Trabaja para una agencia que ayuda a gente con discapacidades. Básicamente, Sahara daició dedicar su vida al cuidado y asistencia de personas con necesidades especiales; los amigos de su hija.

En 2013, durante el vuelo El Al hacia Israel, Sarah descubrió el proyecto “Un pequeño cambio hace una gran diferencia”, que funciona en conjunto con El Al, Bank HaPoalim, ALEH y Alut. Sintió curiosidad por el proyecto, así que decidió saber más sobre el centro de rehabilitación ALEH Negev-Nahalat Eran y su contribución a la sociedad israelí.

Una vez familiarizada con la organización, Sarah conoció el programa de voluntariado internacional dirigido por ALEH y el Departamento de Voluntariado del Ministerio del Bienestar. Después de llegar a un acuerdo apropiado con Estados Unidos para su hija, Sarah decidió que “ahora es el momento de hacer un voluntariado y hacer algo por los demás”. La solicitud de Sarah para un “salario de voluntariado” durante un año, fue aceptada, y esta mujer excepcional vino a ALEH Negev-Nahalat Eran de voluntaria durante un año.

Incluso con su vasta experiencia en el campo de las necesidades especiales, Sarah considera a ALEH Negev-Nahalat Eran un modelo de cuidados de calidad y de inclusión. “a pesar de estar familiarizada con el mundo de mi hija, nunca me había encontrado con nada como ALEH Negev-Nahalat Eran. Ojalá pudiera construirse algo similar en Estados Unidos”, dice.

Sarah vive en un apartamento para voluntarios en Moshav Ronen, junto con otros voluntarios internacionales – de Holanda, Alemania y Australia. Viene al centro cada día, trabajando con la Casa Noga. Siempre está sonriendo y su gran corazón reparte un amor eterno hacia los residentes y el personal. Tenemos suerte de que, Sarah Israel, una mujer especial y muy dedicada, se haya unido a nosotros este año. El camino que escogió es verdaderamente inspirador.